no vale ningún tipo de
excusas hemos
de derrotar al invierno en
sus cuarteles
utilizando si es menester
para ello
un lenguaje certero que
desnude sus mentiras
sueña la víspera con
vestir de verde su armadura
y sueña el poeta su
disfraz de hombre de letras
mientras los jornaleros
acuden veloces
a la llamada que
anticipa el exterminio
qué inútil y qué
despacio se desnuda la amapola
cuando la reserva aérea
abre un frente nocturno
germina junto al árbol de
fuego la hazaña de las horas
y deja caer uno a uno sus
pétalos de acero
hoy despierto y me asomo a
un desierto sin nombre
cuando ya los pérfidos
retoños de la burguesía
cubren de éter la alfombra
teñida de antiguas sombras
y un ángel sin alas desenfunda su espada
no queda más que una copa
fría
en manos del dios de las
tormentas
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