viernes, 16 de septiembre de 2016

Bertolt Brecht (1898-1956)


            Los que roban la carne de la mesa
         predican resignación.
         Aquellos a los que están destinados los dones,
exigen espíritu de sacrificio.
Los hartos hablan a los hambrientos
de los grandes tiempos que vendrán.
Los que llevan la nación al abismo
afirman que gobernar es demasiado difícil
para el hombre sencillo.

                            

jueves, 1 de septiembre de 2016

Blas de Otero

            
    Árboles abolidos
volveréis a brillar
al sol. Olmos sonoros, altos
álamos, lentas encinas,
olivo
en paz,
árboles de una patria árida y triste,
entrad
a pie desnudo en el arroyo claro,
fuente serena de la libertad.
                                      

jueves, 4 de agosto de 2016

Icaria



“Notre âme est un trois -mâts
cherchant son Icarie”.

Ch. BAUDELAIRE

escribo desde el país de los seres solos
donde no llega el calor de un abrazo
ni la paloma blanca de los besos

anudo aquí estos versos con la flor
de mi sed de siglos persiguiendo
la agonía de los tiranos
y el agua fresca que fluye
en las tierras libres de Icaria

aquí vivo en el exilio perpetuo
de mi patria de luces y añoro
las sutiles aves cruzando el horizonte de mis días
como presagio o abandono
de una felicidad que no llega

mis enemigos inundan
de sal mis tierras y siembran
de cuchillos la altura de mis sueños

yo busco el mar y me alimento
del amarillo de los tigres y bebo
la escarcha que amanece
en los campos del olvido


jueves, 28 de julio de 2016

Marga Gil Roësset (1908-1932)


"Si pensaste al morir que ibas a ser bien recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca". Juan Ramón Jiménez.

Marga, la joven que el escritor recordó en un poema recogido en Españoles de tres mundos, se suicidó a los 24 años. Justo después de entregarle una carpeta amarilla y decirle: "No lo leas ahora". Lo que se escondía entre esas tapas es el diario de esta precoz escultora e ilustradora: una confesión de amor por Juan Ramón Jiménez. Pero, ¿quién era esa mujer que con 13 años dibujaba con maestría barroca y a los 15 esculpía con la misma facilidad y técnica que un artista consagrado a la piedra durante años?


Marga Gil Roësset nació en Las Rozas, a las afueras de Madrid, en 1908. El parto fue complicado y los médicos le auguraron una muerte prematura, pero su madre. Margot Roësset, no sólo se negó a dejar morir a su segunda hija  y consiguió sacarla adelante, sino que inculcó en ambas hermanas la pasión por las artes. Con 13 años Marga ilustraba los cuentos de su hermana mayor Consuelo por orden de su madre. Sus padres decidieron llevar a su hija de 15 años al taller del maestro Victorio Macho, pero éste se negó a darle clase por miedo a estropear su talento. 

La pasión de la escultora por el escritor se desató en un recital de ópera en 1932. Él tenía 51 años y estaba casado con Zenobia Camprubí a quién Gil había regalado un cuento cuando era una niña en condición de admiradora de la traductora de Tagore. Desde aquel día Marga Gil tuvo que lidiar con los arrestos de un amor no correspondido y los embistes de una mente superdotada. Marga Gil Roësset se pegó un tiro en la sien el jueves 28 de julio de 1932 a las seis de la tarde. El escritor Benjamín Prado versionó en el poema Marga Gil en la isla este final trágico

  Es una tarde de verano. Tú hablas
  de que las noches son extrañas en las islas.
  Yo pienso de repente
  -no sé por qué- en la casa de Marga Gil: la torre
  cerca de la autopista y el desorden salvaje
  del antiguo jardín abandonado.

  Empiezo
  a contarte esa historia,
  la manera en que aún sigue dentro de mí
  y tú dices:
  -Como alguien que anda junto a un río y tiene
  sobre su piel la sombra de los árboles.

  Estamos en el año
  1932 y Marga
  se enamora de Juan Ramón Jiménez.
  Es una chica oscura.
  Hay un túnel que une
  su corazón y el ruido de los bosques.
  Un día entra en la casa.
  Un día escribe
  ya nada me separa de ti,
  salvo la muerte.
  Luego, todo se termina.
  Casi podemos verlo: 28 de julio;
  el cielo es muy azul;
  puede que unas palomas se escapen del jardín
  al oírse el disparo.

  Ahora los dos estamos en silencio.
  Tú miras
  la playa,
  la marea,
  el sol rojo lo mismo que una fuente
  en donde un asesino se ha lavado las manos.
  Yo pienso en Marga Gil.
  Pienso en su miedo
  de esa forma en que a veces
  ves a un hombre que huele una rosa, imaginas
  cómo esa rosa crece hacia dentro de ese hombre,
  lo invade poco a poco con su aroma
  dulce y enfermo.

  Mucho tiempo después
  yo entro cada mañana en esa casa,
  bajo al desván,
  me muevo por los cuartos vacíos,
  subo a la torre que veré más tarde,
  desde un hotel de Nueva York,
  un día de lluvia en Buenos Aires,
  un verano
  en el puerto de Barcelona.

  El mundo
  es un lugar muy frío.
  En el fondo del agua se oye cavar las tumbas.
  Hay terrazas sin sueño donde el viento devora
  lentamente
  los restos de la noche.

  Tú y yo lo comprendemos.
  Es un viento que viene del mar, un viento frío
  que llena el corazón de pequeños arpones
  y de niños ahogados.
  Es un viento que dice:
  -No se puede salir de una casa vacía.
  Todo lo que ha ocurrido alguna vez
  ocurre para siempre.

lunes, 25 de julio de 2016

Fernando Pessoa (1888-1935)


            En tiempos en que festejábamos mi cumpleaños
            Yo era feliz y nadie estaba muerto.
            En la antigua casa, hasta el que yo cumpliera años era una tradición de siglos,
            Y la alegría de todos, y la mía era segura como una religión cualquiera.
            En tiempos en que festejaban mi cumpleaños,
            Yo tenía la gran salud de no percibir nada,
            De ser inteligente para la familia,
            Y de no tener las esperanzas que los demás tenían en mí.
            Cuando vine a tener esperanzas, ya no sabía tener esperanzas.
            Cuando vine a mirar la vida, perdí el sentido de la vida.
            Sí, lo que fui supuestamente para mí mismo,
            Lo que fui de corazón y parentesco,
            Lo que fui de veladas medio provincianas,
            Lo que fui de que me amaran y yo ser niño,
            Lo que fui: ¡Dios mío, lo que sólo hoy sé que fui…
            A qué distancia!
            (Ni lo encuentro…)
            ¡El tiempo en que festejaban mi cumpleaños!
            Lo que soy hoy es como la humedad en el pasillo del final de la casa,
            Que pone moho en las paredes..
            Lo que soy hoy (y la casa de los que me amaron tiembla a través de mis lágrimas)       
            Lo que soy hoy es haber vendido la casa
            Es haber muerto todos,
            Es que yo me sobreviva como un fósforo frío…
                                                                       

martes, 19 de julio de 2016

Lluis Llach


            Escriu-me aviat
            no tardis mes
            no deixis que l’angoixa
            em guanyi.
            No facis de la soledad
            la meva fidel companya.
            Fes-me veure el teu cos
            enmig de les teves paraules
            i amb les « os », els teus ulls
            i amb les « tes », les espatlles.
      Escriu-me aviat
      cada mot un gest
               cada frase una mirada        
      Escriu-me aviat
         i en tant que puguis
            ompla el buit de les paraules.
            Cada sílaba, un poc
            de la persona aimada
            i amb les « os », els teus ulls
            i amb les « tes », les espatlles.

(Escríbeme pronto / no tardes más / no dejes que la angustia / me gane. / No hagas de la soledad / mi fiel compañera. / Hazme ver tu cuerpo / en medio de tus palabras / y con las "os", tus ojos / y con las "tes" los hombros. / Escríbeme pronto / cada palabra un gesto / cada frase una mirada / Escríbeme pronto / y en tanto que puedas / llena el vacío de las palabras. / Cada sílaba un poco / de la persona amada / y con las "os", tus ojos / y con las "tes", los hombros)

domingo, 17 de julio de 2016

Georges Moustaki (1934-2013)



            Rien n’a changé
            et pourtant, tout est different.
            Rien n’est pareil
            et pourtant, tout est comme avant.
            Mon amour est-tu si loin.
            Pourquoi est-tu si loin?

(Nada ha cambiado / y sin embargo, todo es diferente. / Nada es igual / y sin embargo, todo es como antes. / Amor mío estás tan lejos. / ¿Por qué estás tan lejos?)

viernes, 15 de julio de 2016

Blas de Otero (1916-1979)


            Si he perdido la vida, el tiempo, todo
            lo que tiré, como un anillo, al agua;
            si he perdido la voz en la maleza,
            me queda la palabra.
            Si he sufrido la sed, el hambre, todo
            lo que era mío y resultó ser nada,
            si he segado las sombras en silencio,
            me queda la palabra.
            Si abrí los labios para ver el rostro
            puro y terrible de mi patria,
            si abrí los labios hasta desgarrármelos,
            me queda la palabra.

miércoles, 18 de mayo de 2016

melancolía


dónde quedó el candor
de los primeros besos
la luz aterciopelada en el pecho amado
como una flor incandescente

dónde quedó la maravilla
de la piel inaugurada
como una primavera de los sentidos
en la antenoche del duro invierno

dónde la enfermedad del sueño
la lluvia que no moja
los relojes detenidos
en la elipse del deseo

dónde fueron a parar tantas canciones
en qué universo paralelo habitan
la furia de tus labios
y tu vientre luminoso

dónde las golondrinas
los ángeles de la lujuria
que hoy duermen
como hojas esparcidas
al pie de las estatuas

miércoles, 11 de mayo de 2016

nocturno


tanta oscuridad hace
que el tiempo descienda
lentamente
por las costuras
de esta tarde ciega de otoño
como un animal herido
por la costumbre

tanta oscuridad aprieta
lo visible y enmudece
la luz que dentro
del pecho sufre
el hambre de otros soles

tanta oscuridad que susurra
canciones y se desnuda
entre las sábanas
del presente y nos invita
a dejarnos llevar
por lo inasible

tanta oscuridad que inunda
de soledad
los corazones

jueves, 21 de abril de 2016

sombra


no hay porque indagar
en la irrealidad de la mañana
al fin y al cabo no somos
más que una sombra inquieta
vencida en el imperio de la noche

jueves, 7 de abril de 2016

laberinto


adónde fueron a parar
los hilos rojos del atardecer
las nubes de incienso
en las temblorosas tardes
cuando tú te desnudabas
junto a la ventana
y colocabas la mano
delicadamente sobre tu pubis
como un gorrión en su nido

dónde quedó ese momento
de luz resplandeciente
como una suave ola que al retirarse
dejase al descubierto
la arena palpitante del deseo

no existe otra verdad
sólo tu vientre
como una copa cálida
derrite la inquietud
y acoge mi locura

martes, 1 de marzo de 2016

preguntas

y mientras tanto llueve
sin perdón sobre la tierra
y moja los segmentos sin historia
la triste ocupación de los abanderados
que en los días de fiesta
contemplan los anuncios
luminosos de las autopistas

mientras tanto me pregunto
que será de aquellos ojos
en los que nadie se columpia
que será de los animales sin caricia
de las noches sin sueño
de la nieve que nadie pisó nunca
del color de las magnolias
que no pudimos cantar

qué será de las novias sin tálamo
y de los hombres sin memoria

miércoles, 10 de febrero de 2016

azotea

los días van cayendo por su peso
y se amontonan los rostros
detrás de los espejos

los caballos alados circulan
por las autopistas del cielo
pero aquí abajo la edad
clava espinas en los párpados
de los hombres que sueñan con el fuego


de momento he dejado
de escribir a las estrellas
que un día de febrero
comieron de mi mano

mi sangre puebla
de nuevo las azoteas
y late en el pecho
de las mujeres intrépidas

jueves, 4 de febrero de 2016

desnudez

me tumbé desnudo
para sentirlo todo
para sentir la vida
que resbala por las rendijas
del presente
para sentir la muerte
que viene al alba
con sus crespones negros
sin cascabeles

me tumbé desnudo
para sentir el alma del mundo
para limpiar de podredumbre
la piel de los sueños

me tumbé desnudo
como un pez espada
como una bandera
expuesta en lo más alto
al viento y a la lluvia

me tumbé desnudo
las manos sobre el pecho
la luz siempre por fuera
y lo oscuro por dentro

me tendí desnudo
sobre la hierba húmeda
y el eco profundo de la tierra
me vino a buscar

miércoles, 27 de enero de 2016

ríos de la noche



"tiene la noche ríos 
avenidas que arrastran 
una espesa materia 
dolorosa y ardiente"

J.A. VALENTE

vengo de esa noche
oscura como un presagio
vengo de un ayer incierto
y temeroso de ser vivido

vengo desnudo y ebrio y sólo pido
un puñado de tierra como un
lamento humanamente triste
donde anide la sombra de mis sueños

vengo de los ojos de un niño
en el que no me reconozco
vengo sin prescindir de mis dos manos
necesariamente libres
a remover la ceniza del desconcierto
a levantar la vista del suelo porque intuyo
tras el incendio de los días
la sonora claridad del manantial sereno

vengo de la noche con sed
y con hambre de soles

jueves, 21 de enero de 2016

el aire de la mañana



amanezco y los pájaros
con su canto disipan
las telarañas del sueño

vengo de lo profundo de la noche
de un mar de algas
donde la fe se esconde
y el misterio ensalza
nuestros titubeantes pasos
sobre la tierra

una taza de café
humea sobre la mesa
y el día se extiende
delante de mis ojos
como una amante
desnuda que te invita
a descubrir nuevos territorios
en el trópico del deseo

el tiempo mientras tanto
va restando oportunidades
sueños que no llegaron a concretarse
imágenes que alimentan nuestro delirio

el ruido de la calle
penetra por la ventana
todo se confunde
en mi terca voluntad
de permanecer en el aire

he cerrado los ojos
por un instante
y he sentido en la luz
de esta mañana
la tenue oportunidad
de comenzarlo todo
de volver a equivocarnos
como si la vida
no tuviese anhelo
y el tiempo sólo fuese
una copa de vino
en nuestra mano

recojo los hilos rotos
de mi conciencia
para empezar de nuevo
a tejer la esperanza
de este nuevo día

miércoles, 13 de enero de 2016

fuente de luz

entre el silencio cómplice
de los arrepentidos
que buscan el consenso
tácito de las sombras
amanezco desnudo
sobre un lecho de espigas
con la mirada esquiva
de quién se sabe herido
he bajado a la fuente
de las resurrecciones
a interrogar al agua
a contemplar los campos
rebosantes de estrellas
como un cielo al revés
he aprendido sus nombres
y he soñado con ellas
para volver después
a la callada senda
donde habita la cálida
mansedumbre de agosto
con mis manos manchadas
de tinta violeta
y mis labios preñados
de luz y de materia
aquí busco el descanso
sin saber aún dónde
palpita la escritura
mágica de los dioses