jueves, 24 de mayo de 2012

el temblor




 La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz,
bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente. 

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas. 
 
Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia. 

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta. 

                           JOSÉ ÁNGEL VALENTE 

lunes, 21 de mayo de 2012

juan de padilla 14

he vencido al tiempo en tu piel
marina y delicuescente he preñado
de luz los portales antiguos

he crecido en tu voz como un pájaro
he aprendido a volar con palabras
y a salvar mi alma peregrina

he sentido el don de los violines
mientras tendía al sol de la mañana
mi corazón desarropado y triste

he visto atardecer en tu rostro
cuando el aire caliente se detiene
sobre tu frente y de ti celoso muere

he tocado con mis manos la derrota
en los últimos vestigios de la noche
y he creído en la luz de otras estrellas

he abierto de par en par la alcoba
de mis sueños y desnudo he despertado
lleno de fiebre y tembloroso de misterio

he jugado con ecuanimidad y sin derroche
con el objetivo improbable de ser yo mismo
y he deshecho al fin las últimas certezas

hoy todo esto me pertenece y soy
la improbable senda que sin saberlo
alguien como tú recorrerá mañana

martes, 8 de mayo de 2012

cáceres 15

abandono la luz la herida abierta
el tiempo suficiente para respirar
fuera del agua y luego volver

a buscar los besos escondidos
detrás de los trémulos espejos
a descolgar los abrazos
de las ramas del nogal
a jugar entre las estatuas
del jardín ya en sombra

sólo así de esa manera
como las aves buscan la noche
y el azul de las horas más altas
como el vértigo feroz
de las últimas estrellas

creo en la soledad y en el delirio
mientras oigo crepitar la primavera
en la tierra feraz de vuestras manos
en el reflejo enamorado de vuestros ojos

me sorprende mi edad
mi patrimonio de días en barbecho
mi querencia hacia los gestos más sutiles
y acumulo entre mis párpados
con una vaguedad enorme
el sigilo de los gatos
que se asoman a mi sangre

siembro libros por las esquinas
señales ocultas de otro posible argumento
y abro con frenesí los armarios
buscando algún sueño intacto
prendido de mi memoria

entra el sol por la cocina
para calentar nuestros huesos
y yo voy y vengo del hogar
a la soledad de mis versos

miércoles, 2 de mayo de 2012

pelayo 9



hasta aquí llegó el niño
nace el hombre de pie
tímidamente en este
portal sin sombras
escondido en la raíz
de lo femenino tropiezas
con la urgencia de tu cuerpo
como una luz que te devora

el sol de la mañana fecunda
a la alcoba húmeda y fría
y funde en nuestro tálamo
todo el oro de su juventud

afuera lo absurdo erige
con su acostumbrada sordidez
un penacho de sombras
que adormece el destino

pero aquí adentro parece posible
una felicidad mínima el dolor
se esconde en los cajones
y en el balcón crece
una rosa desesperada y dulce