jueves, 23 de enero de 2014

desahucio


en espera de los corderos pascuales y en vista
de la alta tasa de suicidios entre la población autóctona
el comandante de la aeronave sigue apostando
por imitar el gesto de las aves zancudas
que viajan acompañadas al núcleo de la gran tormenta

todo hacía presagiar un cruento desenlace
aunque posiblemente las órdenes judiciales
dictadas con el rigor de anteriores involuciones
entorpecía la visión de los cuerpos tutelares
encargados desde mil novecientos nueve
de engordar la ínfula de los propietarios

el estupor se extiende entre las silvestres ánades
que visitan las cúpulas de los árboles equipados con portero automático
y charlan en corrillo a la puerta de los cementerios

un ángel rebusca entre los contenedores de basura
y marcha más allá tras el ladrido
de los electrodomésticos y se interna
en la ciénaga de las letras de cambio
en la luz quejumbrosa de las oficinas de desempleo
en los salones fríos de la impostura
en el patio amargo de la desesperación
en el pozo del hambre

los vencejos cortan en láminas la mañana de plomo
y las viudas aplazan su desconsuelo
y prenden su verdad en los balcones
regando de oprobio la faz de los banqueros

miércoles, 15 de enero de 2014

revelación


y después de la elipsis laboral viene el acto furtivo
donde nuestra vida se estanca y comienza de nuevo
a reiterar el predominio de los términos comunes
la innegable perseverancia de nuestras íntimas convicciones
para caminar sin desmayo hacia la revelación final

faltan a la cita los cipreses vencidos por el tiempo
aquellos que apenas disimularon su traición
y la materia gris que derrochamos en inútiles destellos

algo nos contagia por dentro
y los hábitos adquiridos apenas sirven para ocultar
nuestra desazón y nuestro miedo

habremos de alcanzar nuevos dominios en el arte de la insumisión
y trasnochar en las palmeras algún día 
abandonaremos nuestro exilio
y dejaremos por fin de ser esclavos

martes, 7 de enero de 2014

tatuaje


las amancebadas maderas que duermen en los bosques conclusos
se yerguen como estatuas en busca del blues de los especuladores
para arder con indiferencia en las chimeneas de lo inexplicable

las señoritas d´avignon se esconden en las abadías tumultuosas
en los tranvías llenos de oro y mirra que van a roma
y ocultan su impúdica pereza entre los pecados veniales de la aristocracia

los atletas recitan sus medallas de plata y pronuncian iluminados discursos
inauguran debates y aproximan posturas irreconciliables
en el mercado anual de las insatisfacciones a corto plazo

los jubilados se esfuerzan por llegar a deshora
arrebatan las nueces que segregan los príncipes del advenimiento
y dosifican sabiamente la imprudencia de los ciclos celestiales

todos estos paisajes todos estos argumentos
se arraciman y flotan formando un alud de metralla
un cuchillo de sierra para nuestras oraciones

y no hay escalera que salve la indiferencia
ni portal que resguarde de los idus de marzo
cuando el viento azota y la niebla despoja de paz los balcones

hemos vuelto con una verdad de cera ardiendo en el pecho
con una estrella tatuada en las sienes plateadas
con un destino grabado a fuego en nuestros corazones