martes, 28 de febrero de 2012

en el camino

quizás tengas razón y sólo seamos
esta fértil soledad que nos habita
esta quimera de sentirse vivo
como un ángel lejos del paraíso

tal vez yo me equivoque y no encontremos
nunca el tuétano frágil e inexacto
donde el tenue esqueleto se sostiene:
la ardiente plenitud de la esperanza

vamos dejando pequeños mensajes
versos en el aire por las esquinas
del presente como un cálido mapa
en la geografía de la memoria

todo lo que he ido recuperando
de aquello que fui y quise haber sido
es este árbol que crece solitario
y regala su sombra a quien camina

jueves, 23 de febrero de 2012

otra estirpe


Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego...
Pido a tus manos todopoderosas
¡su cuerpo excelso derramado en fuego
sobre mi cuerpo desmayado en rosas!


La eléctrica corola que hoy despliego
brinda el nectario de un jardín de Esposas;
para sus buitres en mi carne entrego
todo un enjambre de palomas rosas.


Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
mi gran tallo febril... Absintio, mieles,
viérteme de sus venas, de su boca...


¡Así tendida, soy un surco ardiente
donde puede nutrirse la simiente
de otra Estirpe sublimemente loca!


DELMIRA AGUSTINI (1886-1914)

Poeta y activista feminista uruguaya.Su obra se caracteriza por una fuerte carga erótica. Sus poemas siguen la línea modernista y están llenos de feminismo, simbolismo, sensualidad y sexo. En 1924 se publicaron en Montevideo sus obras completas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

aniversario


es febrero en las alas de los pájaros
y lenta la primavera
se asoma por la espuma del almendro

es invierno todavía
invierno en la memoria de mi padre
solo y tendido ya casi ceniza

es llama su recuerdo en la desnuda
soledad de mi corazón huérfano y triste
es viento que sopla en las altas cumbres
es fuente que apaga mi sed y me estremece

y es la sangre que fermenta en un abrazo
que amasa el pan y canta
que ahuyenta la oscuridad y besa
la luz en el cristal de mi esperanza

es febrero en el silencio de mi casa
y echo tanto de menos su voz cálida
como el sol que derrite las sombras
en el sueño inquieto de un niño

es febrero padre y en mi memoria
una espiga verde crece hermosa

martes, 14 de febrero de 2012

Rafael Alberti (1902-1999)

Sonseca, 1984
 

Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!”

RAFAEL ALBERTI

Rafael Alberti Merello nace en El Puerto de Santa María (Cádiz) el 16 de diciembre de 1902. Hijo de Agustín y María, fue criado en el ambiente de una familia numerosa (eran seis hermanos). Allí estudia en el colegio San Luis Gonzaga, de los jesuitas. Alberti, incapaz de soportar la disciplina del centro, no acabó el cuarto año de bachillerato y en 1916 fue expulsado por mala conducta.

En 1917 la familia se traslada a Madrid. Visita el Museo del Prado, hecho que marcará para siempre su vida. A partir de ese momento se dedica a pintar. En 1920 presenta su primera pintura en el Salón Nacional de Otoño. Una noche de ese mismo año, ante el cadáver de su padre, Alberti escribió sus primeros versos. Una afección pulmonar le llevó a guardar obligado reposo en la sierra de Guadarrama. Allí comenzará a trabajar en lo que luego será su primer libro, Marinero en tierra. Ya nunca volverá a dudar sobre su auténtica vocación.

A partir de ese momento, iría introduciéndose en la Residencia de Estudiantes, donde conoce a Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y otros jóvenes autores que van a constituir el más brillante grupo poético del siglo. En 1925 su Marinero en tierra recibe el Premio Nacional de Literatura, junto al poeta santanderino Gerardo Diego.

Tras una etapa de profunda crisis existencial, por su precaria salud, la falta de recursos económicos y la pérdida de la fe, el poeta asume sin reservas el compromiso político con toda la vehemencia de que es capaz. Participa activamente en las revueltas estudiantiles, apoya el advenimiento de la República y se afilia al Partido Comunista, lo que le acarreará graves enemistades. Para Alberti, la poesía se ha convertido en una forma de cambiar el mundo, en un arma necesaria para el combate.

En 1930 conocerá a María Teresa León, la mujer que más honda huella dejó en él y con la que compartió los momentos más importantes de su vida. Con ella fundó la revista revolucionaria Octubre y viajó por primera vez a la Unión Soviética para asistir a una reunión de escritores antifascistas. El dramático estallido de la Guerra Civil en 1936 reforzó aún más su compromiso con el pueblo. Enfundado en el mono azul de los milicianos, colaboró en salvar de los bombardeos los cuadros del Museo del Prado, acogió a intelectuales de todo el mundo que se unían a la lucha en favor de la República y llamó a la resistencia en el Madrid asediado, recitando versos urgentes que desde la capital del país llegaron a los campos de batalla más lejanos.

En 1939, ante la inminente derrota del gobierno republicano, sale de España, junto a María Teresa León, estableciéndose en Paris, en la casa de Pablo Neruda, con quien, ante la amenaza de las tropas alemanas, en 1940, deciden cruzar el Atlántico, rumbo a Chile. Más tarde, se traslada a Buenos Aires donde nacerá su hija Aitana. En este país vivirá hasta 1963, que vuelve a Europa. En estos 23 años, viaja por varios países sudamericanos, dando conferencias. En 1963 se establece en Roma, donde vivirá 14 años.

No regresó a España hasta 1977. En junio de ese mismo año fue elegido diputado a Cortes en las listas del PCE por la provincia de Cádiz, pero poco después, en octubre, renunció al escaño. Fue distinguido con todos los premios literarios que un escritor puede recibir en España, pero renunció al Príncipe de Asturias por sus convicciones republicanas. En la madrugada del 28 de octubre de 1999 murió plácidamente en su casa de El Puerto de Santa María, junto a las playas de su infancia, y en aquel mar que le pertenecía fueron esparcidas sus cenizas de marinero que hubo de vivir anclado en la tierra.

http://www.lamanchaobrera.es/?p=10388

viernes, 10 de febrero de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Alma


Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.
Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.
A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido”

WISLAWA SZYMBORSKA (Kórnik, Poznan, 1923), poetisa polaca, considerada una de las más singulares de su país, falleció esta semana a los 88 años de edad. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, en donde tras sus estudios escolares, trabajó en los ferrocarriles. Más tarde estudió Lengua y Literatura Polaca y Sociología en la Universidad Jagellónica, que no concluyó por razones económicas. Mientras estudiaba, ya comenzó a publicar poemas en periódicos y revistas, en una de las cuales trabajó como secretaria e ilustradora. Publicó su primer libro en 1949, y trabajó en la revista Vida Literaria, en donde tenía una columna de crítica literaria. Fue miembro del Partido Comunista del que con el tiempo se iría distanciando hasta adoptar una postura crítica. Compaginaba su creación literaria con la traducción del francés. Ha obtenido numerosos honores y premios, destacando el Premio Nobel de Literatura en el año 1996.

miércoles, 1 de febrero de 2012

enero

fríos cristales
en el rostro de enero
llora el invierno