martes, 17 de diciembre de 2013

instantáneas


mientras contemplamos absortos las señales de tráfico
o el vuelo de las tórtolas sobre los bancos de piedra
los mendigos tiemblan de frío en la sombra

vamos camino de la indignación
descubrimos formas ocultas de supervivencia
verdades para los anales de la real academia de la infamia
que dejan a un lado el sufrimiento del pueblo

ésta es la instantánea de un fracaso colectivo del que todos formamos parte
de tantas vidas por hacer en la maraña de ocultos intereses
de manifiestas injusticias con las que tropezamos sin apenas darnos cuenta
como relojes detenidos en la hora del miedo y del expolio

hemos almacenado en nuestra memoria a largo plazo
las manos sedientas de esta entera muchedumbre
que reclama su derecho a sentirse útil
a construir el futuro aún a costa de los buitres
aquí están los rostros dorados de los elegidos
para emular el mito del eterno retorno


para este hoy hemos amasado 40 canciones
y una oración irreverente
40 fusiles para la victoria sobre los chacales
40 razones para no rendirse nunca

jueves, 12 de diciembre de 2013

que nada te preocupe


anoche escribí en un papel: no dejes 
que nada te preocupe y no sé por qué lo hice
si me dejé llevar por la emoción de la música
por la moderada ingesta de bebidas alcohólicas
o acaso tuve el presentimiento de mi infelicidad
que asomaba sus patitas por debajo de la mesa camilla o era tan sólo
una fórmula mágica para alejar la nube de la incertidumbre

en todo caso sentí la necesidad de escribir tal cosa
y dejarla grabada en piedra como un bajorrelieve
para la eternidad de los hombres audaces que se anticipan al dolor
y que perciben la vida como un regalo inmenso
 
no dejes que nada te preocupe escribí tal vez pensando
que en una noche como ésta sólo es necesario
sentir el asombro de estar vivos de ser como un árbol
de relativa estatura que percibe el rumor solidario del bosque

martes, 3 de diciembre de 2013

of course



me gustan los poemas que señalan con el dedo hacia la ventana
como buscando una excusa o una palabra escondida
me gusta el paisaje que asoma entre cárdenos tonos su rostro de cobre
me gustan las risas y el manual del otoño
las muchachas que corren a bañarse en la playa
y los heraldos tristes que guardan reposo junto al seguro social
me gusta la música de las oraciones subordinadas
que resuenan en el paraíso de las enciclopedias
y el aire melancólico que rodea el baile anual de los pájaros huérfanos
me gusta detenerme en la plaza solar de los verbos
mientras los significados revolotean y alcanzan el cenit de las iluminaciones
me gusta esta ciudad triste que habito
cuando camino de noche perseguido en silencio por sus sombras
me gustan las mujeres que arman su discurso
y se enamoran de obreros metalúrgicos
y conducen autobuses atestados de profundas convicciones
me gustan los puentes que resuelven la crisis de ríos invertebrados
y me señalan si digo que me gusta el fervor de las masas
que inexpugnables avanzan hacia la conquista del mundo