miércoles, 27 de enero de 2016

ríos de la noche



"tiene la noche ríos 
avenidas que arrastran 
una espesa materia 
dolorosa y ardiente"

J.A. VALENTE

vengo de esa noche
oscura como un presagio
vengo de un ayer incierto
y temeroso de ser vivido

vengo desnudo y ebrio y sólo pido
un puñado de tierra como un
lamento humanamente triste
donde anide la sombra de mis sueños

vengo de los ojos de un niño
en el que no me reconozco
vengo sin prescindir de mis dos manos
necesariamente libres
a remover la ceniza del desconcierto
a levantar la vista del suelo porque intuyo
tras el incendio de los días
la sonora claridad del manantial sereno

vengo de la noche con sed
y con hambre de soles

jueves, 21 de enero de 2016

el aire de la mañana



amanezco y los pájaros
con su canto disipan
las telarañas del sueño

vengo de lo profundo de la noche
de un mar de algas
donde la fe se esconde
y el misterio ensalza
nuestros titubeantes pasos
sobre la tierra

una taza de café
humea sobre la mesa
y el día se extiende
delante de mis ojos
como una amante
desnuda que te invita
a descubrir nuevos territorios
en el trópico del deseo

el tiempo mientras tanto
va restando oportunidades
sueños que no llegaron a concretarse
imágenes que alimentan nuestro delirio

el ruido de la calle
penetra por la ventana
todo se confunde
en mi terca voluntad
de permanecer en el aire

he cerrado los ojos
por un instante
y he sentido en la luz
de esta mañana
la tenue oportunidad
de comenzarlo todo
de volver a equivocarnos
como si la vida
no tuviese anhelo
y el tiempo sólo fuese
una copa de vino
en nuestra mano

recojo los hilos rotos
de mi conciencia
para empezar de nuevo
a tejer la esperanza
de este nuevo día

miércoles, 13 de enero de 2016

fuente de luz

entre el silencio cómplice
de los arrepentidos
que buscan el consenso
tácito de las sombras
amanezco desnudo
sobre un lecho de espigas
con la mirada esquiva
de quién se sabe herido
he bajado a la fuente
de las resurrecciones
a interrogar al agua
a contemplar los campos
rebosantes de estrellas
como un cielo al revés
he aprendido sus nombres
y he soñado con ellas
para volver después
a la callada senda
donde habita la cálida
mansedumbre de agosto
con mis manos manchadas
de tinta violeta
y mis labios preñados
de luz y de materia
aquí busco el descanso
sin saber aún dónde
palpita la escritura
mágica de los dioses