miércoles, 30 de octubre de 2013

halloween


  por definición los muertos reposan su frente estrellada
  en las anónimas plazas que a tal efecto habilitan los mandamases del  purgatorio
  por descontado los muertos disponen
  de un presupuesto de errores con el que los contables
  dilapidan de hecho sus tarjetas de crédito
  por supuesto los muertos nunca van a misa
  ya sea por pereza o por llevar la contraria al contramaestre
  que fustiga con espadas de fuego
  las extremidades inferiores de los sufridos electores
  ni que decir tiene que los muertos apenas se acomodan al nicho
  se entretienen contando pecados y herencias
  y acumulan decenas de luciérnagas en su sueño de mármol
  es evidente que los muertos odian las flores de plástico
  y los requiescat in pace que pastan como naipes olvidados
  en el jardín de las lágrimas y de las cenizas nunca del todo resueltas
  los muertos se evaden y nos dejan desnudos con la eternidad
  ante el terror glacial de lo indescifrable
  ante la soledad gótica de la luna llena
  los muertos no atienden los deseos de los ricos
  ni manifiestan por ello el malestar social de la comunidad difunta
  tan sólo precisan una linterna y un poco de champú para los días más tristes
  no profieren gritos ni huyen en desbandada
  cuando los cuervos de uniforme se desplazan
  por los pasillos amarillos de la desesperanza
  se divierten los muertos jugando a los dados
  y se ríen del paso del tiempo y de los huracanes
  cuando llega el invierno con aliento a tabaco
  los muertos se pasan la vida en los bares
  dejando que el hambre visite su casa
  sin mover un hueso por salvar a los pobres
  los muertos se mezclan con los vivos en las salas de baile
  y se cruzan con ellos en los aparcamientos
  de los centros comerciales para observar con manifiesto desdén
  las señales de tráfico y el nombre de las calles
  se deshacen en agravios y escarban la tierra
  y arden en los besos con sus labios de cera
  los muertos se balancean en la penumbra de las estatuas
  y cruzan con sigilo el umbral de la inocencia 

lunes, 21 de octubre de 2013

extremidades


los rinocerontes más lúcidos se cuelan en el metro a la hora de las turbas
y colapsan de incertidumbre las bibliotecas universitarias
es preciso intuir que la camaradería de los antiguos discípulos
no alcanza a explicar el enorme reflujo de tantas averiguaciones
ni los suicidios representan aún un nivel aceptable de anomia social

en el estuario reflotan los proletarios submarinos que atienden
las evidentes imprecisiones que profetizan los sombreros de copa
es posible incluso que en mil novecientos cincuenta y nueve
los electricistas revisasen al alza el fluido magnético de las madres adoratrices
que hacían aún más angustiosa la espera de los orfelinatos
y hasta pudiera ser que una inconfesable derrota diese a luz
el material fungible de otras posibles manifestaciones

los albañiles recitan sin escopeta sobre los andamios fugaces del progreso
mientras consultan el horóscopo de las revoluciones pendientes
hemos pasado a ser cuanto menos un alarde decimonónico
sin tambores de guerra ni principios de renacimiento
así cuando vuelvan las hienas a escupirnos su odio
no tendremos más remedio que acomodar nuestras conciencias
al paso quejumbroso de los paquidermos
o sin dejar de atender otras consideraciones
acumular fuerzas en el tramo final de los rascacielos
para desde allí lanzar una cálida andanada
de versos sueltos que integren las nuevas constelaciones

hemos nacido a destiempo como los camaleones
y el olvido amenaza con su cuento de revisionismo extremo

lunes, 7 de octubre de 2013

despilfarro


no tengo más que estas manos vernáculas
que estos pies que adolecen de otro destino y me pregunto
qué pasaría si el árbol de los destellos permite
que pase la luz a través de los himnos nupciales
cuál sería el precio que habría que pagar
por interferir con globo sonda las transmisiones unicelulares
cómo cumplir con el valor estimado de los productos perecederos
cuando la noche ha borrado cualquier referencia a las madres fundadoras

los mercados me temo no soportarían tanto desasosiego
y emprenderían a golpes de talón la reconquista de los nódulos clientelares
por nada del mundo los apócrifos calvinistas
dejarían de visitar la cueva sagrada donde se inscribe la fecha de caducidad

el capitalismo resiste más allá de su fronteras y no esconde
el apetito voraz por esquilmar nuestras identidades
es preferible la soga de la incertidumbre al cuaderno rayado
con el que el mercado dictamina la voluntad de los hombres
tanto da que el martirio de las abejas reina
no haya servido para inhalar el perfume de las gasolineras
hoy ya sabemos mejor que nadie que falta valor y costumbre
y que la estrella olvidada de cinco puntas duerme plácidamente
en los puños cerrados de los rebeldes marineros
no hay razón pues para tanta mentira