lunes, 21 de octubre de 2013

extremidades


los rinocerontes más lúcidos se cuelan en el metro a la hora de las turbas
y colapsan de incertidumbre las bibliotecas universitarias
es preciso intuir que la camaradería de los antiguos discípulos
no alcanza a explicar el enorme reflujo de tantas averiguaciones
ni los suicidios representan aún un nivel aceptable de anomia social

en el estuario reflotan los proletarios submarinos que atienden
las evidentes imprecisiones que profetizan los sombreros de copa
es posible incluso que en mil novecientos cincuenta y nueve
los electricistas revisasen al alza el fluido magnético de las madres adoratrices
que hacían aún más angustiosa la espera de los orfelinatos
y hasta pudiera ser que una inconfesable derrota diese a luz
el material fungible de otras posibles manifestaciones

los albañiles recitan sin escopeta sobre los andamios fugaces del progreso
mientras consultan el horóscopo de las revoluciones pendientes
hemos pasado a ser cuanto menos un alarde decimonónico
sin tambores de guerra ni principios de renacimiento
así cuando vuelvan las hienas a escupirnos su odio
no tendremos más remedio que acomodar nuestras conciencias
al paso quejumbroso de los paquidermos
o sin dejar de atender otras consideraciones
acumular fuerzas en el tramo final de los rascacielos
para desde allí lanzar una cálida andanada
de versos sueltos que integren las nuevas constelaciones

hemos nacido a destiempo como los camaleones
y el olvido amenaza con su cuento de revisionismo extremo

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