me gustan los poemas que
señalan con el dedo hacia la ventana
como buscando una excusa o
una palabra escondida
me gusta el paisaje que
asoma entre cárdenos tonos su rostro de cobre
me gustan las risas y el
manual del otoño
las muchachas que corren a
bañarse en la playa
y los heraldos tristes que
guardan reposo junto a la alameda
me gusta la música de las
oraciones subordinadas
que resuenan en el paraíso
de las enciclopedias
y el aire melancólico que
rodea el baile anual de los pájaros huérfanos
me gusta detenerme en la
plaza solar de los verbos
mientras los significados
revolotean y alcanzan el cenit de las iluminaciones
me gusta esta ciudad triste
que habito
cuando camino de noche
perseguido en silencio por sus sombras
me gustan las mujeres que
arman su discurso
y se enamoran de obreros
metalúrgicos
y conducen autobuses
atestados de profundas convicciones
No hay comentarios:
Publicar un comentario