lunes, 7 de enero de 2013

contra el olvido


sé el valor que tiene el oro viejo de las tardes sin sombra
y atesoro en una esquina de mi errático proceder
los pétalos poco amables de una espera larga
como un pasillo oscuro y sin fondo por donde transcurren las voluntades 
mientras la vida se pierde en el magma oculto de los sentimientos

tengo un puerto sin brazos y una pena sin dueño
tengo un corazón enano comiendo yerba en el alféizar de mi ventana
como un gato tendido al sueño de oriente
y tengo la sensación que las uvas del perdón no están maduras

mis manos se aferran al borde de una quimera y no dejan
fluir el calcio de las derretidas osamentas
hacia el pantano donde el olvido lo engulle absolutamente todo

no pienso desistir ni hoy ni mañana
y si alguien viene a demandar un porqué o un cómo
de mis descarnados labios que sepa
que aún desde las nubes de ceniza que levanta la ira de los dioses
un grito romperá el silencio de la noche
y barrerá de escarcha el zaguán de los oprimidos
para nombrar los días sin pan y los muertos sin nombre
ya para siempre presentes en nuestro aliento de fuego
ya para siempre vivos

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