jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo Mª Panero (1948-2014)

Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el ultimo poema”

Leopoldo María Panero Blanc fue un poeta de referencia valorado por varias generaciones. Formó parte de una familia volcada en la literatura. Nació en Madrid en 1948, hijo del poeta Leopoldo Panero y la escritora y actriz Felicidad Blanc, hermano del también poeta Juan Luis Panero y de Michi Panero, ambos fallecidos, y sobrino del poeta Juan Panero.
Leopoldo Mª ha sido el más genuino de los poetas que fueron agrupados en aquella mítica antología de los “novísimos” (1970) y representa el único tabú de su generación y la más auténtica e irreductible marginalidad de la poesía española. Considerado como el escritor de los excesos, su figura ha sido reivindicada por músicos como Enrique Bunbury y Nacho Vegas.
Su militancia antifranquista le valió su primera estancia en prisión y fue detenido en diferentes ocasiones. Estudió Filosofía y Letras, que abandonó en segundo curso, en protesta contra el “conocimiento formal”. De aquellos años jóvenes datan también sus primeras experiencias con las drogas: desde el alcohol hasta la heroína. En los años 70 fue ingresado por primera vez en un psiquiátrico. Las repetidas reclusiones no le impidieron desarrollar una copiosa producción no sólo como poeta, sino también como traductor, ensayista y narrador. Tras un año en París, regresa a España en 1979. A finales de la década de los 80, cuando por fin su obra alcanzó el aplauso de la crítica entendida, ingresó durante diez años en el psiquiátrico de Mondragón. Después, se estableció en la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria hasta su fallecimiento en el día de ayer. De una u otra manera, todas sus páginas, hasta sus traducciones, son autobiográficas. Las claves de su obra son la autocontemplación y la autodestrucción.
La biografía de este poeta y su entorno familiar siempre ha desatado interés en el ámbito cultural, como muestra la película de Jaime Chávarri, El desencanto (1976), un documental que refleja cómo era su familia en plena desintegración del franquismo, acomodada e intelectual, pero también desmembrada, autoritaria y en la que la figura de su padre pesaba aun con su ausencia. “En la infancia vivimos y, después, sobrevivimos”, proclamaba Panero en aquella película. De ese “después” da cuenta su poesía.

1 comentario:

Néstor García Pinilla dijo...

Muy bueno y personal tu resumen de la vida de Leopoldo María. Sin duda, es una figura a reivindicar. Aunque la desmembración a la que aludes, ya visible en "El Desencanto", todavía es más fuerte y palpable en la película de culto de Ricardo Franco, "Después de tantos años". Me encantó esa frase, "En la infancia vivimos y, después, sobrevivimos". Poeta reivindicado pero que también tenía detrás una feroz crítica. Un placer leerte.