lunes, 2 de abril de 2012

imprevisto

nadie había previsto
que el fuego crepuscular de la palabra
venciese con audaz hechizo
las máscaras de hielo que ocultaban

nadie había previsto este regreso
este desenlace en que las órbitas concisas
de nuestra fragmentada trayectoria
viniesen a coincidir y a estallar
sordamente en nuestros labios

no lo habían previsto las estrellas
ni los pájaros que pueblan con sus cantos y sus alas
las estancias vacías de este invierno

no lo habían previsto los poetas
cuando tiemblan con la luz de las farolas
e inauguran con sus versos nuestra infancia
lunar y profunda de secretas sendas

no lo habían previsto nuestros genes
que navegan ajenos en la memoria de nuestra sangre
y nos empujan siempre hacia la orilla

no estaba previsto y sin embargo
el fuego no se extingue
en esta luz que ya no es nuestra

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