lunes, 16 de marzo de 2015

crisis


mano sobre mano los obreros descienden al infierno del paro
y susurran a los trenes que dividen el horizonte
en dos mitades anónimas y estériles

ha bastado una hábil tormenta para dejar de sentir
que somos materia en descomposición como si el hambre
no habitase en los campos de arroz y en las montañas de heno

toda la noche pensando en la escala de grises
cuando apenas dominamos las sílabas átonas y los sombreros de copa
llegan los enfermos con su máscara triste
y anochece entre los escombros de los suburbios
donde a veces resuena el allegro ma non troppo de los sublevados

ellos sueñan con pistolas de goma y con la sirena de los barcos
convocando a las gaviotas y a los crímenes subterráneos
ya han dejado de aplaudir y ahora sólo esperan
tendidos sobre los almanaques la derrota
en extrañas circunstancias de los poderosos

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