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jueves, 5 de febrero de 2015

estado de ánimo


vivo exiliado de mí 
perdido entre la multitud 
roto por la indiferencia 
viendo pasar las noches y los días 
sin sumergirme del todo en la corriente 

para aquellos que preguntan les diré 
que el viento sopla hacia la costa 
y que aún podemos evitar el naufragio 

sueño con la libertad 
mientras contemplo a mi alrededor 
el espectáculo del mundo 

porque aún estoy vivo y contamino 
de emoción todo cuanto toco 
porque sé que un día 
los atlantes alumbrarán 
la luz de una nueva conciencia 
en la que podamos por fin reconocernos

EGP

lunes, 19 de enero de 2015

encrucijada


un adarve de luz una esquirla de sueño es todo
cuanto precisamos para no encallar en el arrecife de la desesperación
para cuando ya no quieran contar con nosotros
y siembren de cipreses la juventud de los patios

vamos andando despacio sobre los dólmenes huérfanos
sobre las macedonias y los paralepípedos insurrectos
vamos glosando la historia con un pie en marte y otro en la casa consistorial
esperando la lluvia que agilice los trámites
en posición de firmes sobre la acera como un florero sin asas 
como una alfombra de espino tendida a lo largo de la madrugada
como un viento que se acaba enredando en las jarcias
como una novia que se ofrece en mitad del estadio
vamos caminando hacia la luz vespertina donde nacen
las encrucijadas que nadie como vosotros sabe
proponer a los emperadores y a los sodomitas

hemos llegado hasta aquí como agua de centeno
que desemboca en el aljibe de la indignación
como percas que recorren la sombra de los ríos
las latitudes frías de toda omnipresencia

la noche cierra la magnitud grosera de las cicatrices
y la asignatura del hambre asoma por los arrabales del presente
derriba puentes y erige tempestades
abruma con su ronco sonido 
el tráfago de las aeronaves
y arrastra consigo 
la espuma de las revoluciones

lunes, 29 de diciembre de 2014

Poetas en la red os desea Feliz 2015


Fui educado por la Imaginación,
viajé siempre de su mano,
amé, odié, hablé, pensé siempre con ella,
y todos los días tienen esa ventana por delante
y todas las horas me parecen así mías.

(Fernando Pessoa)




jueves, 23 de octubre de 2014

así el verbo


así como dos soles que delimitan la oquedad donde pervive el trigo
el sueño rebelde de los primeros árboles
la ceniza menuda que se acumula en los labios casi fríos
de esta ausencia atlántica y hechicera

las manos que se adaptan al trémulo palpitar de los estorninos
y en cada pulso la precipitación exacta de unas alas
de un brillo en la sangre como un pincel de cera

así los ojos buscan determinación al borde de los acantilados
y esconden la desnudez de los minerales
tras el humo de las conversaciones a media tarde

hay nieblas que no entendemos y son del aire
hay vientos que se disfrazan en los balcones
hay balcones que abren surcos entre la libertad y el hombre

es tan frágil la espuma tan apetecible la desnuda
corriente de la historia que nos arrastra hacia su laberinto
como si fuésemos flechas prohibidas o estandartes
de un ejército dispuesto a conquistar entre las olas el verbo

EGP

martes, 14 de octubre de 2014

somos la sombra



la que da fulgor al diamante en las entrañas de la tierra
la que emigra a la soledad de las cárceles y de los conventos
y se descuelga por los cipreses enclaustrados la sombra
que anida en lo profundo del bosque
y tiñe de negro el traje de seda del agua escondida
que reverbera dócil en la noche de los tiempos
y que lleva la cuenta de los siglos
de oscuridad que aún nos quedan

la sombra como una sangre que persigue a los piadosos
en el trasluz impotente de los jardines sin savia
y que sujeta la escalera de los estremecimientos
como una promesa rota en el fervor de las catacumbas

la sombra del cadalso que pone en marcha el runrún de las avemarías
y espanta con su voz a las palomas que anidan en los campanarios
la sombra viva y preñada de los sin nombre
que crece en el murmullo de las masas y se vuelve ceniza
en la frente enhiesta de los inocentes y adivina
la desnuda suerte cubierta de barro de los pobres

la sombra de la espada que perteneció a carlos quinto
que forjó un imperio a la medida de los banqueros alemanes
y que apunta a la voluntad de los hombres
con su garganta de plata dispuesta al sacrificio

la sombra del otoño de mil novecientos cincuenta y nueve
que en la tarde acompaña el sigilo de las golondrinas
y persigue a los astronautas en su noche sideral

la vieja sombra malherida del caminante que anuncia el nombre de las posadas
que amenaza la línea sucesoria de los primogénitos
y se acurruca en el fondo de los testamentos apócrifos

la sombra que procede del tiempo de los fenicios
que navega por mil danubios y penetra
bajo la falda plisada de las niñas cuando juegan a ser mayores
que se enreda en los cabellos y galopa
por los pechos desnudos antes de nacer el nuevo día
que acomoda el quehacer de los herreros
y se esconde enigmática bajo las pirámides

la sombra de las revoluciones que languidece postrada ante oscuros temores
que no acierta a extender la pólvora como una obsesión
que nace de la llama ardiente
y pesa como un puñal de bronce
sobre el sueño tranquilo de los hombres justos

la sombra de los números infinitesimales
y de los helicópteros sobre la selva amazónica
o de los profetas que caminan sobre las aguas bursátiles
y predican las verdades de las grandes corporaciones

la sombra alargada que se orina en los libros de historia y en los pantalones
que pernocta en los cementerios católicos y con su presencia
anuncia los rigores del nuevo día
entre murciélagos que transmiten la impiedad de los forenses
y las ascuas encendidas de los últimos combatientes
que se sinceran bajo el olivo para tejer
la memoria oculta de los versos y de las ánades

la sombra suicida que escucha el rumor de los hospicios
y acostumbra a erosionar la certidumbre de las religiones
que se escarcha en enero y afila los huesos
de los melocotones y el timbre de las bicicletas
la sombra que visita los talleres y las fábricas
para dar fe de su pertenencia a las clases populares
que inventa canciones al albur
de la tarde opulenta y febril de los manicomios

somos la sombra invisible que vive
en las estancias prohibidas de los corazones
que amamanta los sueños de los enamorados
y que nunca se rinde