"Un tipo que decía “Escribir es escuchar”, y toda su vida periodística parece estar signada por esa breve sentencia. No hubo otro escritor con su olfato para atrapar en el aire fugaces destellos de la realidad y transformarlos en potentes metáforas de un presente siempre difícil de sintetizar desde la crónica. Llevó al extremo esa capacidad cuando hizo del ejercicio de la escucha atenta su propio oficio militante, cuando se preocupó por sistematizar la decodificación de mensajes policiales con artesanal tecnología, pero con una tenacidad sin pausa. Allí también confirmó el valor de escuchar para intentar comprender. También en la vida cotidiana eligió la vereda de los que escuchan primero. Introvertido, reservado y cauto pero muy observador, Walsh elegía las palabras con cuidado antes de emitir opiniones políticas: sabía esperar su momento, analizar los acontecimientos, no se arrebataba en el fragor de una discusión y prefería el silencio como aliado en muchas conversaciones. Recorrer su trabajo periodístico es toparse, una y otra vez, con la tradición del escuchador entrenado".(HUGO MONTERO)
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