Foto: Gilbert Garcin
en mi pueblo los entierros
suelen ser muy concurridos
la gente se congrega
y hace ruido
es preciso dejarse ver
entre los dolientes
y cruzar palabras
de fingido pésame
la gente charla sin apenas
acordarse del difunto
se inventan un pasado
para olvidar el futuro
caminan más tarde
compungidos tras el féretro
y se arrodillan
en la oscuridad culpable
de la iglesia
se interesan por la familia
y los detalles del deceso
para luego volver
a sus cotidianos quehaceres
con la narcótica sensación
del deber cumplido
EGP

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