Mi lista de blogs

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ganador del XXXIII Certamen Poético "Villa de Sonseca"


El poemario "Lo tarde que amanece en este invierno" del poeta y periodista madrileño Amando García Nuño ha sido designado por el jurado del Certamen Poético "Villa de Sonseca" como vencedor de la XXXIII edición de este premio nacional de poesía que anualmente convocan el Centro Cultural Revuelo y el Ayuntamiento de Sonseca y que está dotado con 700 euros.

El escritor Amando García Nuño, segoviano de trece generaciones aunque nacido en Madrid en 1955, es colaborador en medios radiofónicos y publicaciones literarias. Ha sido galardonado en más de un centenar de ocasiones tanto en prosa como en verso y tiene tres libros publicados: El otro que me habita (relatos), Inquilino en invierno (poesía) y Escena de jueves con final feliz (poesía).

En cuanto al Premio especial para un autor local, el jurado ha decidido dejarle desierto en esta ocasión.
Para esta 33ª edición, en la que se han presentado un total de 28 poemarios, el jurado del Certamen estuvo compuesto, como en anteriores ocasiones, por Dª. Paloma Mayordomo Caro, directora de la Escuela de Escritores "Alonso Quijano" de Alcázar de San Juan, Dª. Teresa Gallego Arjiz, directora del Taller de Redacción y Escritura Creativa "Tomás Gallego" de Majadahonda y D. Emiliano Gómez Peces, escritor y presidente del Centro Cultural Revuelo.

La entrega de dicho premio tendrá lugar el viernes 18 de Octubre en la sala Ernst Lluch de la Casa de la Cultura.

jueves, 12 de septiembre de 2013

casa de los poetas


hemos abandonado la inquietud del extremo occidente
para venir a abrazar la estola egipcia de nuestros antepasados
como pasajeros contumaces de un tren infinitamente lento
que ven alejarse en el velo de las horas los postes en desbandada
hacia un horizonte confusamente encendido en los argumentos
cuando apenas llevamos recorrida una esperanza
y aún no hemos derribado al monstruo de los pies de barro

hermanos el camino es largo y no conviene
precipitar la hora destinada a los ungüentos
tomad de una en una las áridas promesas y forjad
en el ultrajado vértice de los arrepentimientos
la antorcha encendida que alumbra la casa de los poetas

hoy no tenemos respuestas para tanta incertidumbre
hoy nos arden las manos hoy nos duele el silencio
hoy se escuchan las voces que retienen los muertos
y a través de la escarcha que anticipa febrero
se oye caminar a las proletarias hormigas
por la sombra del bosque como un ejército
caminando hacia el campo de batalla

tal vez deberíamos de aprender del acero y del exilio
y acometer la vía del predicamento
para presentir el fuego del amor en nuestros desangelados huesos
pero toda condena es así como un regreso
como un encuentro sin memoria fiel de los hechos
como una partida de naipes que el destino
juega sin querer contra nosotros

y entonces cuando el tiempo no acompañe
y las flores del querer se hayan derramado
en la ciega certidumbre de la fragua
podremos recoger las velas como un cóndor 
pues en todo este tiempo
sólo hemos podido aprehender
unos cuantos y hermosos versos

martes, 3 de septiembre de 2013

Loa de la dialéctica

Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: "Todo seguirá igual".
No se oye otra voz que la de los dominadores, 
y en el mercado grita la explotación: "Ahora es cuando empiezo".
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
"Jamás se logrará lo que queremos".

Quien aún esté vivo no diga "jamás".
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan,
hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.

                                  BERTOLT BRECHT  
                                 (Poemas y canciones)

viernes, 16 de agosto de 2013

Uno escribe en el viento (poema de Gonzalo Rojas)

Que por qué, que hasta cuándo, que si voy a dormir noventa meses,
que moriré sin obra, que el mar se habrá perdido.
Pero yo soy el mar, y no me llamo arruga
ni volumen de nada.

Crezco y crezco en el árbol que va a volar. No hay libro
para escribir el sol. ¿Y la sangre? Trabajo
será que me encuadernen el animal. Poeta
de un tiro: justiciero.

Me acuerdo, tú te acuerdas, todos nos acordamos
de la galaxia ciega desde donde vinimos
con esta luz tan pobre a ver el mundo.
Vinimos, y eso es todo.

Tanto para eso, madre, pero entramos llorando,
pero entramos llorando al laberinto
como si nos cortaran el origen. Después
el carácter, la guerra.

El ojo no podría ver el sol
si él mismo no lo fuera. Cosmonautas, avisen
si es verdad esa estrella, o es también escritura
de la farsa.

Uno escribe en el viento: ¿para qué las palabras?
Árbol, árbol oscuro. El mar arroja lejos
los pescados muertos. Que lean a los otros.
A mí con mis raíces.

Con mi pueblo de pobres. Me imagino a mi padre
colgado de mis pies y a mi abuelo colgado
de los pies de mi padre. Porque el minero es uno,
y además venceremos.

Venceremos. El mundo se hace con sangre. Iremos
con las tablas al hombro. Y el fusil. Una casa
para América hermosa. Una casa, una casa.
Todos somos obreros.

América es la casa: ¿dónde la nebulosa?
Me doy vueltas y vueltas en mi viejo individuo
para nacer. Ni estrella ni madre que me alumbre
lúgubremente solo.

Mortal, mortuorio río. Pasa y pasa el color,
sangra y sangra mi pueblo, corre y corre el sentido.
Pero el dinero pudre con su peste las aguas.
Cambiar, cambiar el mundo.

O dormir en el átomo que hará saltar el aire en cien mil víboras
cráter de las ciudades bellamente viciosas.
Cementerio volante: ¿dónde la realidad?
Hubo una vez un niño.

GONZALO ROJAS

(De Contra la muerte; 1964)

poesiacomounarma.blogspot.com

martes, 6 de agosto de 2013

novias

las novias de los poetas sueñan indefensas
y se desnudan al ritmo de la canción del verano
como una cruda epopeya o un blasón del pasado
saludan al respetable y caminan sin dejar huella

las novias de los poetas precisan un sinfín de atenciones
como pálidas promesas en el cuartel del invierno
y aprenden el idioma de la hierba fresca
cuando suben al monte a cavar las trincheras

tanta lágrima disuelta alrededor de la almohada
cuando el tiempo recoge su soñada presencia
y aún no vuela el hechizo de la lluvia de agosto
y se aplaza el milagro y se enciende la hoguera

ellas aprenden a descifrar el perfume violento
que alberga el corazón de las tardes oscuras
cuando el humo penetra la paz de los sábados
y las yeguas se suicidan en las carreteras

martes, 30 de julio de 2013

la balsa


hermanos la ternura esa vieja doncella que arregla farolas
y la paz de los ángeles muertos que juegan al mus entre nubes de alcanfor
han vencido a la herrumbre que yace en los cajones forrados de hule
y el hombre con gorro de papel de periódico
que se atusa el bigote y que no tiene nombre
no teme a la lluvia que empapa las velas en el horizonte

hoy es noviembre en el siniestro semblante de los usureros
y unos seres alados que nada pueden esperar del otoño
salen y entran de la oficina de los onanistas a sueldo
mientras los griegos construyen el barco isósceles de la perseverancia
y en el firmamento los aeroplanos adolecen de plácida melancolía

el hombre que sueña con monedas de trapo y con esfinges de barro
e ilumina el bulevar de las grandes ambiciones
el hombre que tiembla en la atmósfera espesa de los despertadores
y adormece su espera bajo el tísico palio de la virgen de cera
el hombre que alza del vasar del pecado la copa de tedio
y sacude la ceniza de sus pantalones con sus frías manos
el mismo hombre que deposita en su mesilla de noche
la dentadura falsa de sus recién estrenadas ilusiones
y vive en el ámbar de su sueño como en una balsa de madera

jueves, 4 de julio de 2013

patria libre



no pido más que una estrella
que disipe la sombra del miedo
mientras en la entraña del bosque
se camufla el invierno

no pido más que un martillo y una azada
mientras los epítetos copulan con el nombre de las algas
y hacen posible el crepúsculo de los esquiroles

no pido más que un fusil y un libro
para acometer la hazaña de derrocar la tiranía
y recuperar la dignidad perdida en las trincheras

no pido nada más que un paso al frente
a todos aquellos que aún aguardan indecisos
en la estela sudorosa de los mercaderes

no pido nada más que un pedazo de tierra
para honrar a mis muertos
y una cruz de palo
para atravesar el océano