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miércoles, 20 de febrero de 2013

plutocracia


nadie ama suficientemente ni aún aquellos
que predican la biblia desde los hombros de noviembre
nadie acude a las ventiscas ni a los circos tropicales
cuando quiebra la memoria y urge el fin de tanto oprobio
nadie observa la distancia entre el mar de fondo y la hipoteca
que apuntala el códice vespertino de la injusticia social
nadie acude a la llamada del pájaro carpintero
cuando las rosas se oxidan entre los pimientos rojos
y el tábano fusila sin piedad nuestro pobre convencimiento

ay de las fresas que en mayo riega la prosa sobrante
ay de los solteros que niegan la mansedumbre del tálamo
ay de los pámpanos verdes que en peregrinación acuden
a las azoteas donde arde el misterio de la sangre caliente

nadie merece tamaño reproche ni siquiera ahora
que las nubes repasan la impostura de los alguaciles
y que los viejos reposan en la incombustible estela de los medicamentos

no habrá nadie que examine la sagrada escritura de los múltiples partos
nadie oirá la voz rasgada que procede de los presidios
ni la tierra empapada que cruje bajo la embestida de los oligarcas

ay del fruto prohibido que en las vides siembra
el porvenir de los puños en alto

jueves, 14 de febrero de 2013

infiltrados


antes los poetas maldecían a los burgueses,
ahora los burgueses maldicen a los poetas”

J. C. MESTRE

los poetas se encuentran cada día con dios en los bares
y emancipan su mirada en el temblor de las madrugadas
cuando los gatos huyen de las últimas luces artificiales
y las putas orinan de pie en la humedad de los callejones

los poetas se sujetan a la rueda imposible con ojales de nylon
y atentos asisten a la feria anual de las celebridades

aquí están los poetas que sucumben sin prisa
en el filo acerado de la circunferencia
los poetas que pernoctan a la puerta de la oficina del paro
y transcriben en renglones amarillos todo el óxido del otoño
los poetas que sueñan con estatuas de bronce
y acumulan destellos de acendrada nostalgia
los poetas que no pueden nada contra la edad de los planetas
y acaso perciben la nívea realidad que anida en los balcones
los poetas promiscuos que copulan con las musas de la aurora boreal
y asaltan supermercados a la luz de una linterna

los poetas menguantes que se camuflan
en la electrizante tiniebla de los cinematógrafos
a la hora del cierre de las catedrales góticas
cuando ya de las calles se recogen las costumbres

los poetas del exilio que cardan su pena
en las torres del aire junto al cuarto de estrellas
y en la noche más larga cuando el sueño no llega
perpetran palabras y destruyen cadenas
en la conciencia dormida de un pueblo fantasma

los poetas tímidos que huyen del tornasol de los domingos
y precavidos diseñan sus propios y arduos epitafios
los poetas póstumos que arraciman el perdón de las calaveras
y hierven sus cenizas con unos gramos de dignidad
los poetas que pasean en pijama por la playa desierta
y olvidan su sombrero en la ingratitud de los urinarios públicos
los poetas que no se dejan atrapar en los autobuses
de la intolerancia y escupen contra el viento

aquí siguen los poetas del alba que obedecen los horarios
y traducen su sueño entre el humo que exhalan las fábricas
los poetas sin dientes que roban la ropa de los hospitales
y arremeten sin piedad contra la altura de los rascacielos
los poetas suicidas que disparan al aire y se crucifican
metafóricamente en los calendarios
los poetas que amanecen en los tejados de caucho
y se alimentan de leche y de ardientes soflamas
los poetas que acuden discretos a la oficina
y telegrafían a tiempo el llamamiento a la rebelión
los poetas que arden en la sombra del bosque
y levantan barricadas en las huelgas generales

lunes, 11 de febrero de 2013

intromisiones


el tiempo destila las imperfecciones de los espíritus mediocres
y remueve la levadura de los ventrílocuos
que hallan en las sagradas escrituras la fotocopia de su conciencia

nada arde en el bosque donde el viento apaga el clamor de los herejes
donde el sueño de la razón languidece
entre párrafos de estricta arquitectura
y triángulos de idílica apariencia

es la hora de las momias que resucitan para impugnar el presente
como una parábola sobre la luna fría de los pobres
donde nadie recuerda un invierno de tamaña asimetría

como si los clavos de cristo llovieran de punta desde el cielo
las penitencias caminan desnudas por la avenida de los caracoles
y el hígado incorrupto del gran embaucador reposa
en los anaqueles de fieltro de las imprecaciones
junto al libro prohibido de los grandes negocios

dios bendice la pobreza y apuesta siempre por los ricos
ya veremos si más tarde tienen hueco en el paraíso es cuestión
de llegar a un acuerdo sobre el tanto por ciento

dios se duerme en los conflictos bélicos y en las casas de los desheredados
donde no halla vínculos de sometimiento ni trazas de certidumbre
la procesión va por dentro y los vicarios del sufrimiento
purgan su culpa en los burdeles y en los monasterios
cultivan sus mentiras y ocultan sus vergüenzas
y rezan para que nunca se detenga
la insana codicia de los tesoros ocultos en las catedrales

no conciben la angustia de las madres que abortan sin pecado concebido
ni la indolencia de los niños que crecen como hongos entre los catecismos

martes, 5 de febrero de 2013

nunca pasa nada


aquí donde nacen el granito y la tormenta
y se amanceban con la estirpe de los iluminados cereales
aquí donde los olivos atraviesan un mar
impredecible de horizontales espejos
aquí en la senda olvidada donde los papagayos
juegan a la comba sobre los sepulcros visigodos
aquí nunca pasa nada

ni siquiera se escucha la consumación de las horas
ni el alegre sermón de las comadres que bajan a la nieve de los ríos
ni el excitante frufrú de las muchachas que con sus nalgas
dibujan una esfera luminosa en la monotonía perpendicular de las tardes solteras

nunca pasa nada por no pasar no pasa
ni el carromato de los gitanos que bailan al son de las madrugadas
ni el tren cargado de fresas en la estación de la primavera
no pasa ni un segundo de paja entre la tierra y sus océanos
y el cuervo encargado de anunciar las buenas nuevas
duerme plácidamente en la chimenea de las desolaciones
o nos remite a la oscuridad pecaminosa de la sacristía

aquí el sol cruza los dedos y se esconde
pintando de azafrán la cresta de los montes
aquí donde nace el granito y se disipa
el ruido de las fábricas 
entre los escaparates y las bicicletas
aquí donde un aparente frenesí consume
las últimas gotas de nostálgica discrepancia
aquí nunca pasa nada
mientras el cielo se desploma
como una monja ultrajada

lunes, 28 de enero de 2013

tiempo de vendimia

En las almas de las personas las uvas de la ira
se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia”

JOHN STEINBECK

hemos peregrinado hasta aquí sin consultar el mapa
de sucesivos accidentes sin estudiar un plan de ataque
que nos haga recuperar nuestra posición en el frente de batalla
llevamos demasiado tiempo dando palos de ciego
sin distinguir el ojo ni la sonrisa perversa del monstruo

tendríamos que hacer algo 
con los cuentos que adormecen la inquietud de las abejas
con la rabia de las lágrimas prestadas a este presente ceniciento
deberíamos atrasar aún más nuestra menopausia civil
y anunciar urbi et orbi la llegada de los insurrectos
el increíble advenimiento de la dignidad humana
deberíamos de prender la pólvora de nuestros muertos
y construir cometas que arrojen lava sobre la profunda noche
para que nos enseñen a otear la dirección de los vientos
deberíamos de bombardear con naranjas
los nichos polvorientos donde madruga el hambre

hemos esperado demasiado tiempo a que la utopía se hiciese realidad
a que la solidaridad conquistase la conciencia de los agentes sociales
hoy compartimos la vendimia con un sólido juramento
de lealtad a los designios de la clase trabajadora

tendremos que aprender a odiar lánguidamente
sobre las praderas desiertas de la indiferencia
a quienes persiguen el rastro de las placentas
en el sagrado vientre de nuestras madres

lunes, 21 de enero de 2013

ciencias naturales


al final dependemos siempre de la lluvia
de los árboles plurales que olisquean las nubes
de este sol a medio hacer como los fundamentos
ideológicos de la clase trabajadora
siempre con utopías enredadas en las pestañas
siempre con un timbre de voz que interpreta
el silencio de los corazones rotos
como una roja semilla que de pronto crece
en el puño cerrado de los jornaleros

dependemos de la tierra sedienta
del azul de las tardes sin rostro
del silbido de las abejas 
que se cuelan entre los racimos 
de nuestra conciencia

y si alguien pretende abandonar la ceniza de los días
el tiempo tasado de felicidad al borde 
de cualquier acontecimiento entonces 
vuelve la lluvia igual que el vino de las tabernas
vuelven los soles de abril y el árbol de pascua
y vuelven las cigarras que acompañan
el sueño de los girasoles

lunes, 7 de enero de 2013

contra el olvido


sé el valor que tiene el oro viejo de las tardes sin sombra
y atesoro en una esquina de mi errático proceder
los pétalos poco amables de una espera larga
como un pasillo oscuro y sin fondo 
por donde transcurren las voluntades 
mientras la vida se pierde 
en el magma oculto de los sentimientos

tengo un puerto sin brazos y una pena sin dueño
tengo un corazón enano comiendo yerba en el alféizar de mi ventana
como un gato tendido al sueño de oriente
y tengo la sensación que las uvas del perdón no están maduras

mis manos se aferran al borde de una quimera y no dejan
fluir el calcio de los ardientes esqueletos
hacia el pantano donde el olvido lo engulle 

no pienso desistir ni hoy ni mañana
y si alguien viene a demandar un porqué o un cómo
de mis descarnados labios que sepa
que aún desde las nubes de ceniza que levanta la ira de los dioses
un grito romperá el silencio de la noche
y barrerá de escarcha el zaguán de los oprimidos
para nombrar los días sin pan y los muertos sin nombre